¿Cómo puede China vender productos de menos de un euro y no cobrar gastos de envío?

Desde que hace aproximadamente medio siglo los centros comerciales conquistaran las afueras de las ciudades hasta hoy, los hábitos de compra de los consumidores han evolucionado de forma constante. La revolución de Internet, los avances tecnológicos y una pandemia mundial han acelerado el desarrollo del comercio electrónico. Y en ese escenario, en la particular partida de ajedrez entre EEUU y China , hay un claro ganador: la potencia asiática.

Según el Informe e-País: El comercio electrónico en China, la venta online en 2019 superó los 1.6 billones de euros y los expertos del sector auguran que alcance los 2.6 billones de euros para 2023. Las principales características del mercado chino es que cuentan con 564 millones de consumidores online, altamente exigentes, que obligan a las empresas a ofrecer una amplia oferta, ágil reposición, servicios logísticos extremadamente rápidos y una excelente atención al cliente. Pero aún así, sigue habiendo una pregunta sin resolver para muchos: ¿cómo logran los marketplaces chinos enviar productos de apenas 50 céntimos como una carcasa móvil, sin cobrar gastos de envío y obtener beneficios?

Las claves del éxito del e-commerce en China

La respuesta a esa pregunta podría estar dada por el hecho de que los costes de manufactura en el país asiático son más baratos, pero la realidad es que detrás existe una estrategia comercial, de marketing y, sobre todo, logística.

Para empezar, los productos vendidos a precios tan bajos son stock excedente de las fábricas. Si un marketplace chino vende, por ejemplo, una funda para el móvil a 1 euro a un consumidor español, es probablemente porque su precio de compra sea inferior a un yuan. Esto proporciona a las empresas un margen de beneficio bruto de aproximadamente siete veces más (1 euro son 7,59 yuanes). Aunque el margen de beneficio es muy bajo, sigue siendo un buen negocio debido al enorme volumen de ventas de este tipo de productos. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la mayoría de las instalaciones que los comerciantes chinos utilizan son almacenes frontales, es decir, almacenes que están construidos más cerca de los consumidores que de las fábricas, por una cuestión logística. En el comercio electrónico transfronterizo (CBEC, por sus siglas en inglés), estas instalaciones se ubican en los principales puertos marítimos de carga de China.

De esta manera, los productos de fábrica se envían directamente a estos almacenes – haya o no un pedido – evitando así tener que utilizar un almacén de un distribuidor. Es una solución eficaz para reducir considerablemente los costes de transporte y almacenamiento y, a su vez, permite evitar tener que cobrar gastos de envío al consumidor. 

Entrada en vigor de la nueva normativa sobre el IVA

Hasta el pasado mes de julio, a los almacenes frontales, el bajo coste de fabricación y el gran volumen de demanda, los productos con un precio inferior a 22 euros estaban exentos de IVA y aranceles, otro aspecto importante que  contribuía a situar a la potencia asiática a la cabeza del comercio electrónico. Sin embargo, con la entrada en vigor de la nueva normativa sobre el IVA, la situación ha cambiado.

A partir de ahora, todos los productos, sin importar su precio, estarán sujetos a aranceles e IVA. Una iniciativa que tiene como objetivo ganar mayor equidad y justicia fiscal en favor de los comercios de la UE. Además, la Comisión Europea pretende poner freno al fraude fiscal, ya que el tope de 22 euros daba la posibilidad de declarar falsamente el contenido de los paquetes. No es la primera vez que un smartphone de 250 euros es declarado como una carcasa de 10 y pasa por aduanas sin ser detectado y sin pagar impuestos. 

¿Y qué sucede con la Última Milla?

Todas estas razones mencionadas hasta el momento podrían explicar una reducción de costes, pero, ¿cómo explicanque los gastos de envío sean completamente gratuitos? El secreto en este caso es el acuerdo de tarifa de terminal de la Unión Postal Universal, un convenio diseñado para reducir los costes y mejorar el comercio internacional que permite a China enviar por correo tradicional y que solo le sea facturado por un envío limitado. Una situación que con el auge del comercio electrónico, podría resultar un tanto injusta. De hecho, los expertos estiman que en los próximos cinco años, la tarifa de terminal para la exportación de paquetes internacionales de China aumente en un 164%, en comparación con 2019 ¿Esto qué significa? Que podrá haber menos empresas chinas que ofrezcan servicios de envío gratuito a consumidores extranjeros.

Tal y como recoge el estudio Digital Choice de Webloyalty, en 2020 el e-commerce aumentó en un 46%. La previsión es que siga creciendo. De hecho, según Nasdaq, para 2040, los consumidores realizarán el 95% de sus compras en el canal online. Para entonces ¿seguirá China sin cobrar gastos de envío?